APOCALIPSIS
El mundo está en vilo hoy quizás mas que nunca, porque los desafíos que la humanidad tiene desbordan la capacidad de ser frenados, y no es por falta de tecnología, sino tal vez por su uso excesivo. Solo para enumerar algunos, voy a enlistar los más acuciantes: La proliferación de las armas nucleares y el interés por ser usadas. Hay en el planeta Tierra (en el de ellos, porque no es el nuestro!) más de 54 conflictos territoriales, algunos ya en guerra; el cambio climático y el poco interés en abordarlo con fuerza; la muerte y/o desnutrición infantil casi sin importar las consecuencias en las futuras generaciones; terrorismo; fanatismo religioso; droga; trata de personas; venta y/o comercialización de niños y adolescentes; delincuencia juvenil en el más alto nivel de promiscuidad; el futuro de la IA, que no se sabe bien hacia donde puede terminar apuntando. Etc. etc. Y ¿como resumimos esto?. Hay varias formas: estupidez al más alto nivel (RAE); o, codicia, o salvajismo, o poder desenfrenado, o falta de límites, concepto que ha dejado de existir, o todos juntos. Ejemplo: La distancia entre clases sociales; fortuna del 2/3% de las personas más ricas del planeta, mal canalizadas; la desafortunada ambición de los laboratorios farmacéuticos y de sus socios del sistema de salud, que restringen el acceso a la oportunidad de seguir viviendo y solo lo pueden obtener las clases privilegiadas por falta de políticas estatales, o por su proximidad con ellas, como si hubiera algún contrato tácito que pocos conocen, y muchos ejemplos más. Eso indica la desigualdad y la falta de humanismo, sin que sea necesario regalar nada claro! (vale la aclaración. El comunismo ya fracasó). Y porque: porque como sociedad mundial, estamos fallados de origen (nacimos defectuosos), porque nacemos con esa individualidad egoísta y depredadora sin mirar a nuestros costados como si no existieran. No quiero ser dramático, aunque quepa el drama, pero las esperanzas son pocas y están en manos de un puñado de hombres y mujeres, que aún no tomaron conciencia del desastre, o lo deforman con noticias falsas y engañosas. Tal vez cuando logren medirlo, ya sea demasiado tarde. No va a ver un arca para rescatar a la humanidad del diluvio, porque el diluvio va a ser «lluvia nuclear» o infinitas muertes, y tarde o temprano vamos a sucumbir, a no ser que convoquemos a un concilio mundial con los principales lideres políticos, espirituales y económicos del mundo, para que salven al planeta y a la humanidad, del cada vez más próximo «APOCALIPSIS MUNDIAL». A los creyentes les pido: recen mucho! o invoquen la llegada del salvador antes de que sea demasiado tarde! A los no creyentes, les digo: sigan luchando como hasta ahora, o dupliquen el esfuerzo. Como decía Sarmiento: «con la pluma con la espada o con la palabra» Cada uno con su herramienta. PD. en Marte no nos quieren recibir! Los genios, ¿ya tiene idea de a donde refugiarse? Tito Livio

El libro del Apocalipsis es el último del nuevo testamento, y es el único del género apocalíptico. Fue escrito por Juan en la isla de Patmos en 96 A.C. En el se describen los cuatro jinetes, que se ven al abrir los cuatro primeros sellos del capitulo seis, por el cordero de Dios (Jesús) El caballo blanco; el caballo rojo; el caballo negro, y el caballo pálido. Los jinetes representan el juicio de Dios sobre las crisis humanas, espirituales y naturales que preceden al regreso de Cristo.





Apocalipsis 6.2 Cuando se abrió el primer sello vieron un caballo blanco. El que iba sentado en él, tenía un arco y le fue dado una corona, y salió venciendo para completar la victoria. Era el Jinete de la conquista o de la victoria
Cuando abrieron el segundo sello: Apocalipsis 6.4 vieron otro caballo color de fuego, rojo y al que iba sentado sobre él, se le concedió quitar la paz sobre la tierra, y le fue dada una espada. Era el jinete de la guerra.
Cuando abrieron el tercer sello Apocalipsis 6.5 vieron otro caballo color negro, y el que iba sentado sobre él, tenía en su mano una balanza. Era el jinete del hambre.
Cuando abrieron el cuarto sello, vieron otro caballo color pálido amarillento, y el que iba sentado sobre él tenía el nombre de “Muerte”, y los espíritus difuntos (Hades) venían siguiéndolo de cerca. Era el jinete de la peste y la muerte

POESÍA TRISTE
«EL OLVIDO»
La luna llora cada noche
Porque la humanidad está triste,
Hasta que el sol por la mañana
Le enjuaga las lágrimas.
*
La gente resignada deambula
De uno a otro lado
Perdida en la incertidumbre
Como si fuese imposible sanar,
*
Producto de su incierto futuro
Y de su estado maquinal,
Sin llorar y sin reír
Y a veces, casi sin hablar.
*
¿Cuánto se puede soportar
En la misma situación?
Años, lustros, décadas.
¡Quisiéramos! Llevamos siglos.
*
Los motivos se naturalizan:
Miseria, hambre, racismo,
Guerras, destrucción, peste,
Injusticia, y más. ¡Tanto más!
*
Pero a esta receta le falta
El peor de los ingredientes.
No es la maldad, ni el egoísmo.
Es el “olvido”
Porque si alguien es responsable,
Ese alguien es indiferente
E indolente, no omnipotente,
Y se olvido de la humanidad.
*
Un paisano se acerca a su viejo caballo,
Y en demostración de compasión,
Le pide que no tenga miedo a morir
Porque él lo ama.
*
Tan simple para un hombre sencillo,
Tan complicado para un ser poderoso
Que perdió la memoria,
O acaso nunca la tuvo.
*
¡Amor! Sublime sensación
De creer que somos eternos,
Hasta que nos damos cuenta
Que solo somos invisibles…
*
Y que pronto seremos
Parte de esa humanidad
Que esperó y esperó,
¡Pero terminó olvidada!
*
La noche se aleja a sabiendas
Que pronto va a morir,
Y la luna olvidadiza espera con fe
El advenimiento de la “LUZ”.
Tito Livio

UN CUENTO PARA ARMAR
Un abuelo octogenario con simulada falta de memoria, y un nieto de seis o siete años, ávido de emociones, aventuras y desafíos propios de la edad, se unen en este cuento, bastante didáctico y entretenido
—Hola abuelito. —Hola Grillito, ¿ya desayunaste? —Si abue. ¿Qué estás leyendo en ese libro?
—Son cuentos para niños. —Uy… ¿Son divertidos? —Son para pensar un poquito. ¿A vos te gusta pensar? — Claro abuelo, siempre me gusta pensar. — ¿Y que te gusta pensar? —bueno, lo que más me gusta pensar es en los paseos con mami y papi, en la plaza con vos y en algunas tareas de la escuela, pero no las cuentas; ¡eso no me gusta pensar! Abuelo, ¿porque no me lees un cuento de esos que están en ese librito?— Bueno Grillito; pero no lo voy a leer porque me gusta contarlo; prestá atención.
Un nene que se llamaba José fue a andar a caballo y después de un buen rato de galopar se cayó porque el caballo se asustó cuando vio entre sus patas una pequeña víbora, y brincó tanto tanto que José saltó de la montura, como si estuviera sentado en un resorte. Y colorín colorado este cuento se ha terminado. —Pero abuelo, eso no es un cuento, además siempre terminas con colorín colorado — ¡Como que no! Ya sé; no me prestaste atención o te lo olvidaste ¿Querés que te lo cuente otra vez? —Bueno abuelo no te entiendo, pero contámelo otra vez a ver si lo puedo entender. Me parece que vos no tenés muchas ganas de contarme un cuento abue, o estás apurado. ¿Las víboras asustan a los caballos? — ¿Como que no tengo ganas de contar te un cuento? Claro que tengo ganas, ¿que yo estoy apurado?, no puede ser, porque soy viejo, y los viejos no están apurados. Sí, los caballos se asustan con las víboras y también con el fuego. — No sos viejo abue, sos un poco viejo, pero no tanto. —Seguimos. José, que en su casa le decían Joselito porque era pequeño y travieso, se fue sin permiso a andar a caballo al medio del campo cuando su mamá estaba ordenando la cocina y su papá no había regresado del trabajo. Y colorado colorín, este cuento ha llegado a su fin. —No abuelo, me dijiste que se había caído del caballo. —Claro, pero eso ya pasó. ¡Me parece que vos no me estás escuchando con tus dos orejas Grillito! A propósito, ¿sabes porque te dicen Grillo, y a veces Grillito? —Sí, me contó mamá que cuando era bebé, o sea cuando era muy pequeñito, siempre estaba chiyando como los grillos pero no lloraba. ¿Eso es bueno no abue? —Muy bien; si eso es bueno, pero no se dice chiyando, sino chillando. Así que ahora tenés dos nombres. Lucio y Grillo. —Sí, pero… ¡Grillo no es un nombre! — ¡Es un buen nombre! El día de mañana te van a decir: buen día señor Grillo, buenas tardes señor Grillo, lo esperan en su oficina señor Grillo, y otras tantas frases más. — Bueno, pero no me terminaste de contar el cuento. — ¡Ya te olvidaste otra vez! —Pero es que… —No te preocupes, te lo vuelvo a contar. ¿Querés? —Dale abue, pero que yo lo entienda porfa. — ¿Que significa porfa? No importa no nos distraigamos.
Empezó a llover mucho, estaba oscureciendo y cuando José se dio cuenta, la casa había quedado bastante atrás, entonces comenzó a sentir mucho miedo, y las lágrimas corrían por sus mejillas. Y llorando llorando el cuento se fue acabando. — No abuelo, no puede ser, habíamos quedado que se había ido sin permiso a andar a caballo. — sí, pero eso fue antes. ¡Vos me parece que estás distraído pensando que ya es hora de ir a la calesita! —Ya me perdí abuelo, aunque sea decime cómo se llamaba el caballo. —Ya te lo había dicho antes pero seguro te olvidaste. No te preocupes, te lo puedo repetir muchas veces sin cansarme ¿sabes? Se llamaba Pastor pero le decían Pastorcito. —que lindo nombre abuelo, más lindo que el mío. —No creas, porque llamarse Lucio es muy importante y Grillo es más lindo aún. Te voy a contar una vez más el cuento, pero traeme un vaso de agua que de tanto repetirte el cuento se me secó la garganta. ¿Vos tenés la lengua seca? — Sí. — entonces traé dos vasos con agua, pero el mío más lleno, porque yo hablo más que vos.
Ahora que volviste, me parece que estuviste en la cocina tomando mucha agua, — No abue, no tomé agua, solo… —No importa, seguimos con el cuento. Resulta que un señor que estaba arreando unas ovejas, lo vio tirado en el suelo todo embarrado, le preguntó donde vivía, y lo ayudó a levantarse. Y peripin periposo ya terminó este cuento hermoso. —No abuelo, me estás engañando, la última vez me dijiste que llovía mucho y se hacía de noche, y ahora es otra cosa. —Pero porque vos no me prestas atención y te distraes con los vasos de agua uno más lleno que el otro y claro… te olvidas. Haber decime: ¿que fue lo primero que pasó? — ¡Ya sé!, que se cayó del caballo. —No, eso no fue lo primero que pasó, pero te lo voy a contar otra vez a ver si tenés buena memoria. ¿Tenés buena memoria? —Si abuelo; en la escuela me dice la seño que tengo mucha memoria, una cantidad grande de memoria — ¡Escuchá! Joselito estaba llorando por haber desobedecido a sus papás al escaparse sin permiso, y además porque lo iban a poner en penitencia. Y verdoso verdín, este cuento llegó a su fin. —No abue, ¡hoy no vamos a la calesita! Mmm… Ya me acuerdo que fue lo primero que pasó, que Joselito se había ido a andar a caballo sin permiso. —Parece que ahora se te destaparon las orejas. ¡Muy bien Grillito! ¿Y después que pasó? —Que se había alejado mucho y se había caído del caballo. — ¿Y porque se había caído? —Porque apareció una víbora y el caballo se asustó, porque los caballos se asustan con las víboras ¿sabías? —Eso sí que es tener memoria. ¡Excelente!, yo creí que era el fuego lo que asustan a los caballos — ¡Bueno también! —Ahora que estás poniendo mucha atención, te voy a contar el cuento otra vez, así cuando seas grande te lo vas a acordar para contárselo a tus nietos. Había una vez un niño travieso, que cuando regresó a su casa con la ayuda de un señor que arriaba ovejas, hizo la promesa de nunca escaparse sin permiso. Y desde allí hasta aquí, no queda nada más que decir. Lástima que tu hermanita Sofía no estuvo; no importa, otro día le contamos un cuento a ella. ¿Que te parece Grillito? —Sí pero que sea más fácil abue, para que no nos duela la cabeza de tanto pensar. Y abue, ¿que penitencia le dieron a Joselito? — ¿La penitencia… la penitencia? ¿Sabes que se me olvidó?
FIN
Tito Livio

ROBERTO J. PAYRÓ
SÍNTESIS BIOGRÁFICA
Considerado el primer corresponsal de guerra argentino, Roberto Jorge Payró nació en Mercedes provincia de Buenos Aires el 17 de abril de 1867. Cursó sus estudios en el colegio San José. Entró en el periodismo a los quince años como colaborador corrector de El Comercio. Trabajó en el Sud América y La razón. Fue sumando crónicas de viaje desde el liberalismo, comprometiéndose luego con el socialismo moderado. En 1889 funda el periódico “La Tribuna” que más tarde termina quebrando. Su ingreso en La Nación en 1892, le proporciona una economía modesta, y el ejercicio de su pluma como escritor curioso y hurgador. En ese primer Centenario de la República Argentina suceden transformaciones sociales que encuentran obstáculo en la elite política y sus costumbres.
Tras la agitación obrera y represión sangrienta del 1° de mayo de 1909, se traslada a Bélgica donde termina (1910) una de sus mejores novelas. “Divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira”
Durante la primera guerra mundial allí en Bélgica, se alista como enfermero y comienza con su “Diario de un testigo” La policía allana
su casa y lo detienen, confiscando sus libros y escritos, aunque poco tiempo después lo liberan.
Payró vuelve a Buenos Aires y retoma su trabajo como periodista. Escribe algunas piezas teatrales y muere el 5 de abril de 1927.
Sus crónicas y viajes le ofrecieron material para escribir las “cartas chilenas…”. Viajó por la Patagonia, Catamarca, Salta, Tucumán y Jujuy. Sus obras más famosas son: Cartas chilenas escritas por un argentino – La Australia Argentina – En las tierras del Inti – El casamiento de laucha – Pago chico. Y como se dijo anteriormente,
Las divertidas aventuras del nieto de Juan Moreira. Sus obras son un relato
en tono picaresco en el que el protagonista, avispado, amoral y cínico pero no exento de simpatía, aspira a vivir sin trabajar.
En su epílogo de”Cuentos de pago chico” escribe:
Lector que risueño o adusto, has recorrido con interés o desgano estas páginas aparentemente superficiales, ¿sabes a que espectáculo hemos asistido juntos sin saberlo? ¡Pues nada menos que a las primeras palpitaciones de
una democracia en gestación, y a los primeros desperezamientos de una gran Ciudad en la cuna… Así como lo oyes!
Pasaje abreviado de: «Cuentos de Pago Chico»

