Costa Azul, Agosto 15 de 1999
Estimado Antonio.
Entiendo perfectamente la tristeza que se siente no poder ver a sus hijos y no tener contacto con la sociedad y la familia, porque ya pasé por eso. Sin embargo, creo que la única manera de combatir ese sentimiento que pareciese querer enquistarse en nuestro espíritu, es con pensamientos positivos. Claro que decirlo es una cosa y ponerlo en práctica es otra, pero está probado que con el tiempo y tenacidad, si bien no se elimina por completo, disminuye sensiblemente. No hay tristeza tan grande que resista los pensamientos positivos, sobre todo cuando se aceptan los errores con arrepentimiento y valentía.
No acepto el suicidio según mi percepción del dolor, como justificativo para combatirlo, ya que en principio apagará su sufrimiento, pero va a dejar instalado una sensación de debilidad, que puede provocar un modus operandi en los deudos para resolver los problemas morales que cuestan mucho esfuerzo espiritual resolver. Si papá lo hizo…, o sea, que puede llegar a producir más daño para los que quedan, del ya causado. Y estoy seguro que eso, Ud. no lo desea.
Seguramente, como Ud. mencionó, sería una salida fácil, pero no es un pensamiento noble querer deshacerse de su cuerpo para no soportar el dolor cuando se ha hecho un grave daño, en lugar de luchar con todos los recursos disponibles para evitar que copien su ejemplo.
Algo más para tener en cuenta es: que sentirían sus hijos si Ud. los abandonase sin darles la oportunidad, aunque aceptado con mucho resentimiento en un primer momento, de contarles su relato en primera persona cargado de dolor y arrepentimiento, haciéndoles notar que el hecho trágico fue producido en un estado de locura temporal, que es lo que creo a Ud. le sucedió en ese momento. Ellos y el resto de la familia merecen su confesión. Es lógico que no va a resultar llano el camino, pero… hay algo llano en la vida. Ambos creemos que no; todo es más bien sinuoso, estrecho, y lleno de obstáculos. Si la relación de sus hijos con su madre en términos afectuosos y de respeto fue normal, estarán sintiendo un impacto espiritual muy fuerte que les va a llevar tiempo o quizás toda la vida sanar y Ud. va a terminar siendo sin ningún tipo de amortiguador, quien les quitó a su madre. Pero… ¿es de esperar menos? Intente ponerse en el lugar de ellos para entender cabalmente como podrían tomar las cosas de otro modo, y se dará cuenta rápidamente lo que le estoy diciendo.
Le sugiero que intente el acercamiento con sus seres queridos enviándoles cartas, tratando de explicar el estado de su salud mental al momento del hecho, haciéndolo con humildad, coraje y arrepentimiento. Está claro que no va producir un efecto positivo en lo inmediato, pero con la insistencia, la tenacidad, y con la asistencia de su santidad, el amor, seguramente se podrá reconstruir el vínculo aunque siempre hay motivos para pensar que habrá reservas. Solo el tiempo y su honestidad intelectual, sumado a la disposición afectiva de su familia, van a lograr en parte reparar el daño hecho.
Le pido un favor si es que realmente me valora como dice. ¡Olvídese del suicidio!, y comience la labor reparadora con su familia, principalmente con sus hijos.
Le mando un abrazo sincero.