Carta N°29 (Respuesta al contrabandista)
Lujan, 15 de noviembre de 1999
Amigo Cristian.
Reconozco que las tentaciones están en permanente acecho y es muy difícil resistirse a ellas, sobre todo cuando muestran su cara más atractiva. Pero también debemos reconocer que ponerle algún límite fortifica el carácter y da más templanza a nuestro espíritu; más fortaleza. Soy de los que creen que no se la puede vencer totalmente, pero sí, reducirla a su mínima expresión. El dinero fácil acuña dentro de nosotros una sensación de poder que por supuesto es ficticio, y si encima es mal habido, potencia nuestro sentido de genialidad. Creemos que somos los más hábiles maestros de la trampa impune, pero en realidad somos presos de la ilusión, de la fantasía, de pensar que podemos vulnerar el orden establecido sin tener consecuencias, hasta que descubrimos que no somos nadie. Disculpe Ud. esta crudeza, pero ante la posibilidad de que según su perfil pueda nuevamente caer en la tentación, es mi deber marcarle que la mente inconscientemente nos va minando el camino correcto para probar cuales son nuestros límites, y sabiéndolos, ejecutar en nosotros, un programa de vida automática, y entonces carecer de la consciencia necesaria para discernir.
El primer paso positivo que Ud. ha dado y que lo califico de loable, es reconocer su error y mostrar un cierto grado de arrepentimiento. Creo fervientemente que deberá ahondar bastante más en sus pensamientos para volver a controlar su estado mental, no como si fuese un alienado, pero sí para regresar a dominar sus pensamientos, los nefastos y los nobles; estos más que los otros porque son los que a aquellos neutralizan. Es una muy buena práctica estudiar filosofía, y creo que lo va a ayudar mucho en rehacer su verdadero perfil. Tiempo para trabajar en su conducta, trazar planes a futuro y convertirse en una persona sana emocionalmente, le sobra. Pensar en ser padre una vez en libertad, también es un excelente horizonte que no debe obviarse, por los beneficios que tiene implícitos. Recuerde que pensar en el futuro puede generar la suficiente motivación para activar los recursos necesarios para crecer emocionalmente. También debo reconocerle que estar ocupado en la panadería, bien como Ud. menciona, como terapia casera, es una excelente idea.
Ahora que lo dejo en permanente estado de cavilación por lo antes expuesto (supongo), le cuento que estoy abandonando la hermosa tarea que me he impuesto de responder las cartas que Uds. me hacen llegar, por cuestiones personales que no vale la pena entrar en detalles en este momento. Es probable que todos reciban una carta mía de despedida para contándoles quien soy. Por lo pronto ésta es nuestra última carta. Quizás en otra etapa de mi vida y si tengo la suficiente lucidez, vuelva a retomar esta rutina. Ya hice las gestionen para que le hagan llegar algunos volúmenes de filosofía. Probablemente el Sr. Conrado San Martín le haga una visita. Eso habla de que ha sido un buen compañero, y eso se valora.
Le mando saludo fraterno
Domingo Pródigo