Carta N° 28 (Respuesta al traicionado por el cuñado)
Luján, 1 de noviembre de 1999
Hola Jony. Lo primero que le puedo decir es que no tengo el poder para conseguirle una salida temporaria, y menos para los fines que me expresó en su carta. Además, aunque tuviese ese poder, no se la conseguiría porque estría reñida con la igualdad que debe reinar entre todos los convictos. Ya sé que no siempre se cumple pero no me gustaría ser uno más de esa calaña. Si toda esta explicación no alcanzase para que entienda porque me negaría, quiero comentarle que no apruebo el asesinato, y menos como venganza. La vida a veces nos juega sucio, pero los que participamos en ese juego conocemos las reglas y las debemos aceptar. Hay que ser un buen perdedor siempre que hayamos agotado todos los recursos lícitos, o cuando la prohibición intelectual, médica o física como es su caso por estar preso, le obliga a accionar solo de una única manera, y es: buscar en su interior la forma de reparar el daño sufrido. A veces se consigue ayudando a personas allegadas, otras recurriendo a tareas de índole social en geriátricos u hospitales, y otras, apoyándose en rutinas intelectuales; leer, escribir, aprender un oficio, o un idioma, o un instrumento musical. Eso ayuda a expulsar de nuestro espíritu las ideas nefastas; probado está que solo agravan el problema.
Reconozco que está recibiendo un castigo injusto y eso duele el doble porque pensamos que era preferible habar matado a esa muchacha por hacerle padecer infinitas extorciones y entonces cumplir una condena con causa, como Ud. bien argumentó, pero la pena sería la misma. Insisto; no siempre las cosas suelen salir como uno las planea. Mañana Ud. es atropellado por un conductor ebrio al cruzar una calle, queda inválido o incapaz y no se puede volver todo ese episodio atrás. Se debe continuar mirando hacia adelante con el mayor ánimo y don de la perspectiva. Niños que viven inmersos en la guerra o que son usados como soldaditos con escasos 10 o 12 años, sin recibir ni una mísera dosis de justicia… pero siguen adelante. El cáncer es una enfermedad injusta pero hay que luchar para combatirla, aunque a veces se gane y otras se pierda. La vida no es justa, pero es justo vivirla con sus pros y sus contras.
Aprovecho la ocasión para contarle que no voy a poder contestar más cartas, ya que por cuestiones personales me será restringido, así que no me escriba más, porque quedarán eternamente en mi buzón. Sé que puede ser un poco fastidioso el que yo haya ingresado en la vida privada de todos Uds. y ahora retirarme sin más explicaciones. Sabiendo eso, es probable que les llegue una carta a todos los que me escribieron, la última, para contarles más de mí, y los motivos de mi ausencia. No sé si llegado el caso pudiese volver a comunicarme con Uds. aunque quizás algunos ya no estén y otros, pasado el tiempo, no tengan más deseos de seguir escribiendo. Lo cierto es que por el momento ya no vamos a escribirnos. A Ud. personalmente, le sugiero que canalice su odio para no caer en sus garras. Le digo esto porque las conozco y no se las deseo a nadie. Que tenga una vida saludable y libre de sentimientos negativos.
Cordialmente
Domingo Pródigo.