Carta N° 25                                                                                              Luján, 4 de Octubre de 1999
 
  Mi querida Zulema. Estuve leyendo detenidamente la última carta que me envió y me siento muy apenado por el suceso que le tocó vivir, en un lugar tan hostil, y sola para defenderse y defender a su hijita. No sé que hubiera hecho yo en su lugar, porque no estoy seguro de tener el valor que Ud. tuvo para enfrentar a ese delincuente, pero de algo estoy seguro: y es que Celia se lo va a agradecer de por vida. Solo una madre con las garras y la valentía que Ud. demostró tener, puede salvar el honor de una niña, sabiendo que las más de las veces son ultrajadas por estos monstruos abominables sin pena ni castigo, siguiendo por la vida como si nada hubiesen hecho. Estoy convencido que su caso es un ejemplo, y si me lo autoriza tengo intenciones de publicar una nota en el diario de Mar del Plata, y un artículo en la radio local para que se conozca su caso, y además para que las autoridades locales investiguen a esta mafia que tiene en vilo al barrio donde Uds. tiene la casita. Por suerte en el diario tengo un par de amigos que me pueden ayudar con esta misión.
    Les estoy contando a todos sobre mi ausencia, porque me enviaron infinidad de cartas preguntándome si había dejado de contestar las cartas, pero la verdad es que estuve de viaje por mi trabajo y me fue imposible dedicar un par de horas por día para explicarles mi ausencia, aunque ganas no me faltaron. Ahora estoy de vuelta, pero solo por un tiempo, porque me estoy retirando de esta actividad que tantas satisfacciones me ha dado y aún me sigue dando, pero mi situación personal me está quitando el poco tiempo que me quedaba libre para responder las cartas que Uds. me envían. Espero que sepan entender este alejamiento, aunque el día de mañana, no sabemos, quizás pueda regresar para estar con Uds. Sé perfectamente que todas se sienten muy solas, pero en su caso, creo que no tanto porque su hija y su pareja ¿Sergio? La visitan con frecuencia. Claro que no alcanza, pero por lo pronto, también cuentan por el momento con mi humilde servicio.
    Volviendo a su caso, estuve indagando sobre el atacante y me enteré que se llamaba Ricardo Ozuna, y vivía en la zona donde Uds. tienen la casita. En base a esto, estoy intentando que el comisario de la 3 de Mar del Plata me otorgue una entrevista para pedirle que investigue el accionar de esta gente y que dé con el cabecilla de la banda, además de interpelar al tal Ferreira, en teoría el titular del predio, para que preste declaración sobre lo ocurrido en su caso, y saber porque su gente anda armada, y si tiene permiso para portar armas.
    Bueno Zulema; me despido hasta pronto, no sin antes pedirle que no pierda las esperanzas de que se haga un poco más de justicia sobre su caso. No para que Ud. crea que se pueda alterar el fallo del tribunal, eso es imposible, pero sí para que se detenga el accionar de esta gente.
Le mando un abrazo.
Domingo Pródigo

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